Belen y Alex en la Pedriza

El senderismo es una de las actividades más practicadas entre los deportes de montaña. Sólo necesitamos un equipo básico y un camino que recorrer. El problema puede surgir cuando ni siquiera llevamos ese "equipo mínimo" o no conocemos nada sobre el camino que pretendemos recorrer.

 

Podemos encontrarnos con sorpresas no deseadas, y debemos saber que el senderismo ocupa el primer lugar en la estadística de accidentes de deportes de montaña. Es debido, por un lado, a la gran cantidad de gente que lo practica, pero sobre todo, al escaso nivel de preparación sobre los dos aspectos que hemos comentado al principio: el equipo básico y la información sobre el recorrido.

 

Hemos de ser conscientes de que una excursión no se debe improvisar sobre la marcha y que es poco recomendable "ir a explorar" sin tener la preparación adecuada, quizás luego no sabemos volver...

 

Otro error típico es pensar que la experiencia o el nivel físico "es contagioso", o "se compensa entre el grupo ". El nivel de un recorrido lo debe marcar la persona con menor experiencia o menor nivel físico, y es la única manera de que todos disfrutemos.

 

No debemos nunca ir solos, y si así fuese debemos dejar dicho dónde vamos y cuándo volveremos, y por supuesto no cambiar de plan sobre la marcha. El teléfono móvil a veces no tiene cobertura, se puede quedar sin batería, perder o romper. No deberíamos confiarle nuestra vida tan alegremente.

 

Seguir a otras personas es una opción bastante peligrosa, sobre todo si no les consultamos las características de esa ruta. Es posible que en sus mochilas lleven un equipo técnico (cuerda, arnés, crampones,...) imprescindible para superar un pasaje y del que nosotros carecemos. También nos podemos encontrar con una mayor dureza física de la que esperábamos, o pasajes realmente vertiginosos.

 

"No es lo mismo subir que bajar". Todos sabemos que es menos cansado bajar cuestas que subirlas, pero ¿qué sucede cuando la bajada es muy empinada y hay "patio"?. Es frecuente encontrarse con problemas a la hora de bajar de un sitio por que al subir no miramos hacia el valle sino hacia la cumbre.

 

En definitiva, para disfrutar de contar nuestras aventuras en la montaña lo primero es volver. 

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